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Tras la boda y todo el ajetreo y estrés, que conlleva su organización,
llega quizá uno de los mejores momentos para la recién formada pareja:
el viaje de novios o luna miel.
El origen de la expresión "Luna de miel" se pierde en la historia
y son muchas las teorías que tratan de explicarla, pero en la actualidad
simplemente hace referencia al periodo inmediatamente posterior a la boda, normalmente
un romántico viaje a lugares exóticos.
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El viaje de novios va a ser, seguramente, uno de los más importantes
que realice la pareja en su vida.
Existe multitud de lugares propicios para estos viajes románticos,
y esto a veces puede ser un conflicto a la hora de decidirse.
Los destinos son de lo más variado en función de los gustos
de la pareja y, evidentemente, de sus posibilidades económicas.
Las posibilidades en cuanto a viajes de novios son enormes, cada día
mayores, y siempre podremos encontrar aquel viaje que mejor se nos ajuste,
ya sea un destino nacional o uno internacional.
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Lo habitual, y generalmente más sensato en el caso de un viaje de novios,
es delegar en una agencia de viajes el tema de la organización.
La tranquilidad de que todo está perfectamente bien planeado desde antes,
hará que disfrutéis mucho más de todo.
Los expertos recomiendan ir a un sitio en el que ninguno de los dos haya estado
antes.
Antes que nada es importante que ambos estén de acuerdo con el lugar
al que van a viajar. Es imprescindible que cada uno piense en lo que le gusta
al otro y puedan compartir o llegar a algún acuerdo.
Por norma general, la mayoría de las personas piensan que lo ideal son
las playas, y por ello es común ver en cualquier época del año,
a cientos de parejas de recién casados, cenando románticamente
en una mesa junto al mar o caminando por la arena.
Hay sitios increíbles para el viaje de novios como el Caribe que cada
vez más es considerado como el sitio ideal para la luna de miel.
Para los que de plano quieren algo diferente, más tranquilo e igualmente
divertido, pueden visitar algunas ciudades coloniales.
Es cuestión de buscar y no casarse con la idea de que sólo las
playas ofrecen diversión, ser originales y creativos.
En los Estados Unidos existen lugares divertidísimos y muy interesantes
como Boston, Nuevo Orleáns, Orlando, Miami o Nueva York. O si su presupuesto
lo permite otros países como Argentina, Canadá, Chile, o incluso
otros continentes como Asia o Europa que serían el sueño de cualquiera.
La idea principal del viaje de bodas es descansar, estar tranquilos y tener
tiempo de comodidades. Nada de pensar, solo disfrutar.
En este sentido, para la luna de miel no recomendamos viajes en los que se visiten
varias ciudades en poco tiempo, ya de tanto recorrido, la luna de miel pierde
su objetivo inicial.
Si buscamos el relax y la tranquilidad, los cruceros o los complejos hoteleros
situados en destinos paradisíacos son la opción ideal. Si nos
decidimos por un viaje diferente, existen opciones que incluso combinan los
deportes de aventura.
En cualquier caso, los destinos preferidos suelen ser todavía los típicos
paraísos exóticos: la zona del caribe, como por ejemplo Cuba,
Santo Domingo, Bali, Seychelles, la Polinesia, etc.
Los tradicionales destinos en Europa todavía siguen siendo de lo más
solicitado, destacando quizá París por sus connotaciones románticas.
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